APUNTES PERDIDOS
Apuntes perdidos

Por Marco Antonio Domínguez
Contrasentido. El candidato habla de repuntar la educación en el estado gobernado por la oposición desde 1989. Dice que será una de sus prioridades. Una de las herramientas para mejorar ese rubro, promete, será el deporte. Para dirigir el deporte contempla a un gran atleta, boxeador valiente, espectacular, el mejor en la historia del estado. El “Terrible”, orgullo del pugilismo mexicano, como dicen los cronistas. El boxeador, de ganar el candidato Castro Trenti, sería sucesor del actual director del deporte del estado, Saúl Castro, especialista en la materia con maestría en Alemania. El candidato a director de deporte del candidato a gobernador considera que el actual director no tendría ventajas sobre él y que ya estuvo bueno de tanta medalla en la Olimpiada Nacional porque ya es tiempo de abatir la obesidad y las adicciones y todas esas cosas de las que se habla cuando la palabra deporte se atraviesa en el camino de los políticos en campaña. “La verdad es que no necesitas haber ido a estudiar a cualquier parte del mundo para saber, ver y darte cuenta de lo que necesita un compañero, eso es sentido común y cualquier deportista lo puede descifrar”. La declaración es de quien sería el director del deporte del estado, si gana el candidato que le apuesta a la educación.
¿La última y te vas? Esa es la última pregunta formulada al histórico campeón mundial en cuatro divisiones distintas. De pronto, los titubeos cambian por opiniones certeras. La gloria del boxeo mexicano, nacido en el estado, se entusiasma, cambia el semblante, explica a detalle su futuro. Incluso solicita permiso al reportero para hablar de él mismo en tercera persona. “La despedida del ´Terrible´ debe ser una gran fiesta para la gente de Tijuana”, su tierra natal. Pero para que sea una gran despedida tiene que estar a punto, ya con casi 37 años a cuestas. Así que no piensa en una sola pelea. Aún le quedan dos: “una para ver cómo ando después de la inactividad y otra para despedirme”. “Antes debo medirme, saber en qué condiciones está el vehículo porque voy a subir y voy a acelerar; de eso dependerá el gran final”, dice, sonriente, ilusionado, a modo metafórico, con la certeza de quien habla de lo que sí sabe.
Para cerrar. Como si el destino conspirara con un ánimo travieso para completar el círculo, la nota periodística en la que el aspirante a dirigir el instituto del deporte discrepa con la política de alto rendimiento de la actual administración, aparece unida, ligada, a la que informa el hecho histórico: después de siete años de acecho, Baja California toma el segundo lugar de la Olimpiada Nacional. El actual director, cuyo trabajo ha sido cuestionado por quien quiere sucederlo, cumplió lo prometido antes de finalizar su segundo sexenio al frente del deporte del estado: Nuevo León ya se encuentra en el tercer escalón.



