Piden reforzar detección temprana de riesgos emocionales y sociales en escuelas de Baja California

299
reprobar-a-ninos-de-primaria








Mexicali, Baja California.- Las escuelas podrían convertirse en un punto clave para detectar a tiempo señales de alerta en niñas, niños y adolescentes, antes de que los problemas emocionales, sociales o de conducta escalen a situaciones más graves dentro y fuera de las aulas.

La diputada Dunnia Montserrat Murillo López presentó un exhorto dirigido a la Secretaría de Educación de Baja California, encabezada por Irma Martínez Manríquez, para fortalecer el programa de detección temprana integral en educación básica, con un enfoque preventivo y no punitivo.

La propuesta plantea incorporar herramientas de evaluación psicoemocional, capacitación docente y coordinación entre instituciones, con el objetivo de identificar factores de riesgo que puedan afectar el bienestar de los estudiantes, así como prevenir violencia escolar, acoso, conductas antisociales y otras problemáticas que impactan directamente en la comunidad educativa.

Murillo López señaló que la escuela no solo debe entenderse como un espacio para transmitir conocimientos, sino también como un entorno donde puede observarse el desarrollo emocional, psicológico y social de las infancias y adolescencias.

En ese sentido, advirtió que la falta de mecanismos claros para detectar y atender señales de alerta limita la capacidad del sistema educativo para actuar a tiempo. Es decir, muchas veces los focos rojos están ahí, frente a todos, pero no existen las herramientas suficientes para canalizarlos de manera adecuada.

La legisladora aclaró que no se trata de etiquetar, criminalizar ni intentar predecir “mentes criminales” desde la infancia, algo que desde la psicología y la psiquiatría no sería ético ni válido. El enfoque, dijo, debe centrarse en detectar factores de riesgo psicosocial, especialmente en contextos de vulnerabilidad.

La propuesta busca que Baja California cuente con un programa estatal más sólido, capaz de apoyar a docentes, directivos y familias en la identificación temprana de problemas emocionales, conductuales o sociales, siempre bajo el principio del interés superior de la niñez.

El planteamiento cobra relevancia ante los casos de violencia escolar registrados en distintos puntos del país, que han puesto sobre la mesa la necesidad de atender el problema desde sus primeras señales y no cuando ya existe una crisis dentro del plantel.