descarga (4)








Por Marco Antonio Domínguez Niebla

Conspiraciones y complots

Conspiraciones y complots

Ya están todos los invitados. 32 de 48. Es la nueva tendencia. Y ha trascendido que próximamente serán 48 de 64 los clasificados. Como hay un Canadá contra Sudáfrica (distante de lo que en su momento presentaba la calidad de los duelos de eliminación directa), también hay un Holanda contra Marruecos, un Portugal contra Croacia, y hasta un Brasil contra Japón. Lo de México, más allá de la benevolencia del grupo tan frágil que le correspondió, la ronda de dieciséisavos (qué feo y novedoso suena eso) le colocó frente a una selección sudamericana brillante en la encarnizada eliminatoria sudamericana: Ecuador, firme en defensa, con jugadores pertenecientes a la primera línea europea. Así son los sorteos.

México como primero contra un tercero, los ecuatorianos, derrotados primero por Costa de Marfil en el agregado, empatados a cero con la inofensiva Curazao y triunfadora, a modo de Ave Fénix, contra la líder de grupo Alemania.

Parecieron tener mayor suerte los otros dos seleccionados de casa: Canadá y hasta los Estados Unidos (rival de Bosnia).

Echando un vistazo, los conspiranoicos se están dando vuelo.

Camino allanado para Argentina, dicen. Y si vemos la poca competitividad de sus rivales de primera ronda (Argelia, Austria y Jordania) podríamos pensar en que al campeón del mundo se la ha acomodado el panorama para sortear con nueve puntos dicha fase. Pero, ¿Argentina es culpable de que Uruguay (el rival que le habría correspondido, porque a la albiceleste no le correspondía un tercero, sino un segundo de grupo) fuera un desastre, una olla de grillos que se le escapó de las manos a un técnico cuya principal capacidad nada tiene que ver con las relaciones. O (ya ya estamos en esto de tejer desde la tenebra) imaginemos que España hubiera falla y cae a segundo para convertirse en rival de la selección defensora del campeonato en la fase inmediata. Fue Cabo Verde. ¿Alguien planeó este panorama desde la cúpula del organismo rector?

¿Es en realidad tan a modo el trayecto de Argentina cuando el esquema les presenta en cuartos a Colombia (la selección que le ha dado tremendo baile a la aspirante Portugal, a la cual no venció nada más por falta de tino)?

Y justo que aparece en el tema Portugal, se compara (inevitable hacerlo cuando su 7 y el 10 de la campeona vigente permanezcan en la conversación) su bracket con el de Argentina.

Por qué no pensar que justo el mismo camino tendrían los lusitanos si no hubieran fallado con empates a cero en dos de sus tres compromisos de la primera fase, en los cuales fueron incapaces de superar a la modesta Congo y a la líder Colombia.

Luego está lo de Irán, la selección que se ha ganado la querencia de las mayorías por su situación política, conflictuada con el país sede. Que si se movieron las fuerzas oscuras para anularle goles, o que si Argelia y Austria planearon un emotivo empate con tres por bando, para cumplir con los planes siniestros de ya saben quién (que quiere decir, el villano favorito de quien se dé la licencia de crearse consignas y convencerse de las mismas).

Así es esto, y más en tiempos de redes sociales.

Quién así lo desee, goce del futbol y los talentos que podemos ver cada cuatro años. Y asimismo, que quien así lo desee, festeje los triunfos del seleccionado de su predilección, y luego, cuando lleguen las derrotas o los resultados adversos, acusen conspiraciones y complots.