Perla Bustamante y José Reyes Ronfini

Perla Bustamante y José Reyes Ronfini







Perla Bustamante y José Reyes Ronfini
Perla Bustamante y José Reyes Ronfini

Ensenada, Baja California.- Perla Bustamante no fue reconocida en esta ocasión.

Pero la amistad que hizo con los concesionarios Construrama la trajo de vuelta a Ensenada para ser testigo de la séptima edición de su carrera atlética.

Y junta a la medallista de oro en los Juegos Paralímpicos de Beijing, además de la plata y el bronce conseguidos en Atenas 2004, estuvo uno de los empresarios organizadores de la carrera: el también olímpico árbitro ensenadense José Reyes Ronfini.

“Tengo bastantes personas queridas de Ensenada que apoyan al deporte, porque aquí es muy fácil hacer amigos, son gente cordial y fraternal, así que fue un gusto regresar atendiendo esta invitación”, indicó la atleta que utiliza una prótesis en su pierna izquierda.

La medallista consideró que “la respuesta de las personas ha hecho que la gente de Construrama se comprometa más y que siga promoviendo sus carreras año con año, con sorpresas como la que están preparando cuando cumplan 10 años”.

Por el momento, “estoy dando conferencias de desarrollo personal y de motivación a lo largo y ancho de todo el país, diciéndole a todos que los mexicanos podemos alcanzar nuestras metas sin necesitar las grandes instalaciones ni las inversiones”.

Al lado de ella, José Reyes Ronfini, árbitro de baloncesto que representó a México en Atlanta 1996 y Atenas 2004, destacó la intención del evento que tanto él como el resto de los concesionarios organizan anualmente.

“Esta carrera es un gran compromiso de la familia Construrama para regresarle a la comunidad algo de lo mucho que nos da a través de nuestras tiendas”, comentó.

El “Flaco” Reyes indicó que para llegar a dos Juegos Olímpicos pensó en sus facultades sin importar los obstáculos presentados en el camino.

“A los mexicanos nos falta creer que podemos hacer las cosas bien, más en este estado donde hay tanto talento”, apuntó.

Actualmente, “sigo en la coordinación de árbitros en la liga profesional de México y vengo llegando del pre mundial de Venezuela, donde tuve mucha actividad”.

“La cancha es muy difícil dejarla, empecé a arbitrar a los 15 años y tengo 42, y lo más que he durado sin tomar el silbato son dos meses cuando mucho”, relató.







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