MARCO DEPORTIVO :: Aprendiendo del líder


¡Ya llegó el Freddy!, gritan a las puertas de la unidad deportiva. De inmediato, todos corren a recibirlo como siempre, con reverencias, con honores, mientras escucha las lisonjas habituales, las que a él le gustan: “bienvenido, gracias por acudir a la invitación, por avalarnos”. Sobre el terreno de juego, ya están los niños que participarán en el torneo, pero nadie se preocupa por ellos. La tarde tiene una sola figura: el presidente de la Asociación Estatal de Beisbol. Los directivos y manejadores de la Liga Municipal Infantil y Juvenil se desviven en atenciones con el hombre que se dignó a aceptarlos en el maravilloso mundo de la normatividad, de lo legal. El torneo está por inaugurarse y lo pasan al frente, todos en la mesa de honor lo ven con nervios, las cosas tienen que salir bien, vino desde Tijuana para realzar la ceremonia de inauguración, nada puede fallar. Micrófono en mano, se siente en su elemento. Todos guardan silencio. Si vuela una mosca, se escucharía. Los managers se convierten en guardianes de sus inquietos jugadores, los directivos también. Él habla y todos callan y escuchan, sigilosos. Dueño de la escena, elogia la organización del certamen, agradece el esfuerzo a sus “amigos” de la Liga Municipal y lanza referencias envenenadas contra los que etiquetaron con carácter de obligatoria su visita de urgencia a Ensenada. El discurso no cambia, es repetitivo, pero de tanto insistir, él mismo termina por creérselo, y sus afiliados lo imitan: hacen como que le creen. Luego, sonríe, suaviza el tono, de repente se vuelve amable. Los asistentes llegan a dudar todo lo que se dice de él. Ese hombre que piensa en los niños, en instituir un torneo para proyectar a los talentos infantiles y juveniles, no puede ser el mismo al que describen como un dictador que se lleva todo por delante con tal de eternizarse en el cargo. La ceremonia termina, las acciones comienzan. Las selecciones están listas para iniciar el torneo estatal. El nivel es notable en la categoría 11-12 años, de modo que se espera un buen torneo protagonizado por los talentos del estado. Pero Freddy está preocupado, por eso vino. Pregunta cómo va todo en Valle Verde, allá donde juegan el nacional de la asociación de ligas que él mismo boicoteó impidiendo la participación de sus afiliados. Sus anfitriones han aprendido de él y le mienten, le dicen que no saben, que no les interesa, que seguramente las cosas van mal, que es un fracaso, que nadie puede salir adelante en el estado si no es federado, legal, afín a la normatividad. Él también ha aprendido de ellos, hace como que les cree, y se va satisfecho por haber ganado una más de sus batallas.
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