Marco Deportivo :: Ficción hecha realidad


Confié en que las líneas por sí solas irían desenredando una trama lo suficientemente consistente para coquetear entre la realidad y la ficción sin que el lector se diera por enterado hasta un poco antes del final del texto. Empecé a esbozar los primeros jugueteos, las primeras travesuras, permitidas en este día tan especial por el solo hecho de otorgar ciertas licencias a la creatividad, a la imaginación. La historia y sus dos protagonistas ya estaban decididos. Ambos habituales cada año por sus particulares relaciones de amistad y odio, complicidad y denuncia, sociedad y ruptura, compadrazgo y enemistad. Por lo mismo, la manera de decir las cosas era lo más importante: la misma historia, pero contada de otra forma. Así de sencillo. Por ahí empecé, con líneas cortas que pusieran en contexto al lector, antes de sorprenderlo con la leyenda final:
Mancilla busca la reconciliación, recapacita y renuncia al movimiento disidente que él mismo formó en oposición a su compadre Freddy. Freddy lo sabe, pero finge demencia, todavía dolido por la traición del compadre. Mancilla exige a sus compañeros de lucha que entreguen las armas, saquen la bandera blanca y vuelvan al redil de la normatividad. Además, ya no hace declaraciones explosivas contra la supuesta corrupción que ha denunciado una y otra vez en el manejo de la asociación estatal de beisbol y por el contrario decide guardar silencio ante las últimas acciones de su compadre y ahora antiguo enemigo. Freddy, sabedor de que su compadre busca la reconciliación, se hace el interesante dando largas al reencuentro y planeando trabas a la reafiliación de la liga que lo tuvo en jaque por más de cinco años. Mancilla acude a Saúl, el director del deporte estatal, para que intervenga como garante de la negociación. Saúl le dice que sí, que cuente con su apoyo, que él lo reunirá con Freddy. Mancilla reúne la documentación de su liga, la Industrial Comercial, para que su compadre Freddy lo dé de alta de inmediato en la oficialidad y con ello deje de calificarlo como un hombre fuera de la ley. En cuanto se dé el reencuentro, Freddy, con sus casi catorce años al frente del beisbol estatal, su par de reelecciones y como víctima del golpe de estado fallido, exigirá disculpas a Mancilla y éste se disculpará con tal de regresar al seno del beisbol federado, oficial, legal…
Es momento de parar, de detenerme. La historia y la manera de ser contada es la misma de cada 27 de diciembre. El problema es que no he apelado a la imaginación. La inocentada de cabecera cada 28 de diciembre, de 2006 a la fecha, ya no funciona. Se ha vuelto realidad.
Nota
Estimado editor: omite en esta columna la leyenda final “Inocente palomita que…”
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