Marco Deportivo






Respira hondo y acepta tocar el tema.

Es su costumbre desde 2001 cuando llegó a dirigir el Instituto del Deporte de Baja California (INDE): no rehuir a las preguntas que se le formulan, aunque éstas sean relacionadas con su asignatura pendiente, su dolor de cabeza.

Primero, frente a los representantes de los medios de comunicación de su ciudad natal, se desenvuelve con soltura al informar los éxitos del estado como tercera potencia nacional y como próxima sede de eventos pre olímpicos gracias a la creación de una funcional infraestructura deportiva.

Después, la sombra provocada por los mismos nubarrones, el mismo responsable: una y otra vez, por más de diez años, Saúl Castro ha tenido que responder cuestionamientos sobre las inconformidades surgidas entre los integrantes de la familia del beisbol bajacaliforniano por el estilo de su “líder”.

La grabadora ya fue echada a andar, por eso al escuchar el nombre de Freddy Armando Lugo Valenzuela no expresa gesto alguno, por el contrario, responde como siempre, con calma y atención, tomándose el tiempo preciso para contar a detalle la historia completa.

A estas alturas reconoce al ahora presidente de la Liga Industrial Comercial de Ensenada y líder del movimiento opositor, Alberto Mancilla Ponce, por su disposición para volver al seno del beisbol federado y atraer consigo al resto de los inconformes.

“Creo que todo va por buen camino”, dice en referencia a la comunicación que ha sostenido con el presidente de la Asociación Estatal de Beisbol para que readmita a las ligas que se desafiliaron en 2006, aun cuando su expresión no concuerde con el optimismo de sus palabras.

Como mediador, el director del INDE es el principal interesado en que todos los disidentes sean readmitidos y dice que Alonso Pérez, presidente de la Federación Mexicana de Beisbol, no tiene objeción en el regreso de las ligas que se fueron hace seis años por diferencias con Freddy, su pupilo consentido.

Al final de la plática, antes de que la grabadora sea detenida, Saúl Castro sostiene que para que un deporte crezca, sus integrantes deben estar unidos.

Él está haciendo su parte.

Las ligas también, dice.

Cuando la grabadora se detiene, nos despedimos.

En ese momento, su expresión ya es otra, más relajada, la misma de siempre que habla de cualquier actividad relacionada con su responsabilidad al frente del deporte estatal, mientras el tema a tratar no tenga que ver con el beisbol… ni con Freddy Lugo.

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