Marco Deportivo :: Uñas pintadas

Apenas tiene ocho años pero ya empieza a experimentar cosas nuevas, de niña mayor. Las pequeñas uñas de sus pequeñas manos, de repente, aparecieron bien pintadas frente a mí. Fui incapaz de llamarle la atención. Ignoro el por qué, pero, en cierto modo, la precoz coquetería de Anael me enorgulleció. Superado el fugaz ataque de nostalgia provocado por esa chiquilla que mientras más crece más se esmera en su arreglo personal, sólo le recomendé que conservara el barniz coloreado por dos días, el fin de semana, para que el lunes volviera a la escuela sin evidencia alguna de su muy prematuro arranque pre adolescente. Sin embargo, la emoción que vive cada sábado y cada domingo, entre primos y demás familiares maternos y paternos, la hizo olvidar la recomendación. Fue hasta el lunes, en plena cancha de basquetbol y frente al maestro de educación física, cuando recordó lo sugerido por su padre. Ya era muy tarde. Durante una hora sufrió, pasó apuros para esconder la evidencia que la inculpaba. “Lo logré, pero me tuve que dejar la chamarra toda la clase para esconder las manos dentro y que el profe no se diera cuenta, porque de seguro me hubiera regañado, es muy estricto con eso…”, me dijo, todavía nerviosa al recordar el momento de tensión, cuando pasé por ella ese mismo lunes. Imaginé la escena y la disfruté. Sonreí, sin que ella se diera cuenta. Luego, camino a casa, platicamos sobre el desarrollo de la ceremonia cívica realizada ese mismo lunes, muy temprano, a las ocho. Me dijo que le gustó verme presente en su escuela durante los honores a la bandera. Cuestión de trabajo, le expliqué. Charlamos de la niña que leyó un cuento frente a todo el alumnado de la primaria Matías Gómez y después tocamos el último punto de la ceremonia.
Me preguntó por qué les había tomado fotos a esos niños en plena explanada de la escuela. Le conté que las niñas habían ganado el primer lugar entre todas las primarias de Ensenada en la competencia de baloncesto.
–¿Y los niños? –me preguntó.
–Ellos ganaron el primer lugar de Handball entre todas las primarias de Ensenada– le informé.
–¿Son los del profe Lorenzo? –cuestionó, como toda una experta en el tema.
–Sí, los del profe Lorenzo Peralta –le confirmé.
–¿Ganaron el primer lugar de Ensenada? –me preguntó.
–Sí, ya han ganado campeonatos nacionales de Handball, y ahora ganaron la etapa municipal y van al estatal– le respondí.
Luego suspiró, un tanto orgullosa de haberse salido con la suya, pero segura de haber comprendido la lección: el próximo lunes llegará a la clase del profe Lorenzo, el entrenador de los campeones de Handball, con las manos bien limpias.
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