Marco Deportivo






Preparo la pregunta desde que subo esa larga escalera en forma de caracol. Llego justo a la hora pactada, todavía pensando cómo bajarán todos esos escalones los clientes del lugar, sobre todo después de beber lo que se bebe habitualmente cuando la gente sale de noche. La rueda de prensa inicia apenas minutos después en ese antro exclusivo y elegante de nombre impronunciable en el que, según dicen, no entras si no llevas reservación y seguramente no logras llegar hasta la parte alta si no llevas buena condición física. Para mi suerte, yo sí lo logro (a duras penas, pero lo logro). La presentación de los Marineros es la nota del día, pero para mí hay otra nota más importante que conocer al plantel y el nombre del manager. Por eso dejo pasar el tiempo, en espera de que el acto termine para hacer la pregunta que he venido planeando desde que vi la seguidilla de peldaños por escalar cuando llegué a la cita pactada en la avenida Ruiz entre primera y segunda. Después de que los directivos revelan la imagen, el lema de batalla del equipo y la conformación de la nueva liga con predominio de novenas bajacalifornianas, me levanto del asiento para hacer mi trabajo. Todo transcurre como siempre en ese tipo de eventos, sin interés alguno de los reporteros de la fuente deportiva durante la sesión de preguntas y respuestas, hasta que a un reportero de información general se le ocurre la genial idea de preguntar frente a todos lo que yo quería preguntar en privado, en exclusiva, no delante de los demás medios. “Quemado” el tema ante el resto de los colegas no me queda otra opción que dar continuidad a la pregunta lanzada por ese reportero de televisión al que ya veo con ojos de cuchilla porque seguramente presentará la información por la noche, en su noticiero diario, antes de que mi nota sea ofrecida por los voceadores al otro día por la mañana. El tema domina la escena y opaca la presentación del equipo. Cada declaración es valiosa en términos noticiosos. Los propietarios del equipo no se andan con medias tintas. Nada de intermediarios. El gobernador o nada. La rueda de prensa acaba. Me retiro del lugar y vuelvo a bajar esa escalera interminable sin dejar de pensar en el desafío que significa su descenso para los clientes del lugar, aún más después de saciar la sed allá arriba cada noche de fiesta. Entonces, al llegar a la planta baja, pienso en un desafío aún mayor al cual estoy por enfrentarme: cómo plantear mi nota sobre el conflicto entre Marineros y la Liga Municipal por el uso del deportivo Antonio Palacios, sin que parezca la misma de todos los años.

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