DIARIO HASTA LA FINAL (Día 17)

Por Marco Antonio Domínguez Niebla
Querer y poder
Si pudiendo no quiso, o si quiso y no pudo, es lo de menos. Sólo él lo sabrá. Lo cierto es que volvió a las andadas.
Deambuló, caminó y tropezó, congruente con él mismo durante todo el mundial, su cuarto mundial, el cuarto del que se va cabizbajo, deprimido, triste, jamás triunfador con la copa en todo lo alto, o incluso derrotado, pero rabioso, gritando, retador, como Diego, su eterna sombra. Hoy, un disparo suyo, desviado por un compañero, quién sabe por qué sumado en ataque, se convirtió, quién sabe cómo, en el gol de la ventaja argentina. Un espejismo. Luego los franceses pisaron el acelerador y lo liquidaron cuando quisieron. Los últimos minutos valieron por una sola cosa, una limosna de su parte para maquillar la realidad: pase quirúrgico a la cabeza de su socio y amigo, otro de los líderes de la camarilla: El Kun. Pero la distancia ya era suficiente. El tiempo también.
Más tarde, el turno de su contraparte, el que siempre quiere y casi siempre puede. Este sábado sí que quiso. Pero no pudo.
Se extravió en la banda, sus diagonales -letales cuando viste de blanco-, ahora terminaron en nada. A pelota parada, tampoco. Desesperado e impotente, dejó abierta la discusión, avivó la cada vez más desgastada polémica, la comparación permanente entre él y el hombre con el que ha compartido la gloria, aquel que ha potenciado su talla como futbolista de leyenda, ambos eliminados en octavos de final el mismo día. Hechas las cuentas al final, luego de la primera jornada de octavos de final en Rusia, podemos estar satisfechos y seguros de algo: no los extrañaremos. Y es que sigue en carrera esa saeta en tono azul, veloz, contundente y mágico, avalando su mayoría de edad, apenas con 19, que liquidó a la pobre Argentina apelando a su vasto repertorio: zapatazo de zurda y pase a la red de derecha.
Y también en tono azul, aunque celeste, sobrevive aquel puso fin al camino de una Portugal diluida al paso de las jornadas con dos pinceladas que lo instalan por encima de cualquiera en su especialidad: cabezazo letal y más adelante un derechazo abajo, inalcanzable, para sellar el pase a la diputa de la semifinal antes de encender las alarmas cuando solicitó su cambio, lesionado. El viernes, la Francia de Mbapee contra la Uruguay de Cavani (en espera del reporte médico que diga que de aquí al viernes será suficiente como periodo de convalecencia). El Mundial vive, palpita: los dos mejores del mundo, hoy, sí estuvieron en la cancha.




