El atleta débil visual fue acompañado por su familia y el inseparable perro guía, Murphy

El atleta débil visual fue acompañado por su familia y el inseparable perro guía, Murphy







El atleta débil visual fue acompañado por su familia y su inseparable perro guía, Murphy
El atleta débil visual fue acompañado por su familia y su inseparable perro guía, Murphy

Ensenada, Baja California.- Ahora no corrió.

Sólo fue testigo de la solidaridad de su gremio, el de los corredores de Ensenada, acompañado de su inseparable perro guía, Murphy.

La carrera “Corre por mí”, en honor a Ramiro Celaya, fue un éxito.

Por el momento habrá que hacer el recuento de lo recaudado por concepto de los 50 pesos de inscripción aportados por cada uno de los atletas registrados la mañana del último domingo de 2013 en el campo de beisbol de la unidad deportiva Sullivan.

“Necesito una operación en el ojo derecho para introducirme un lente que me permita ver algo porque mi enfermedad es incurable, se llama retinitis pigmentosa con cierre de campo visual”, explicó el atleta que está por cumplir 55.

Ramiro Celaya
Ramiro Celaya

Para Ramiro Celaya este tipo de desafíos son asunto común, pues nació con un síndrome que no le permitió hablar hasta después cinco operaciones apenas con siete años de edad.

Actualmente, “soy débil visual, veo un poco más del ojo izquierdo, pero por el esfuerzo de no ver casi nada con el derecho me provoca unos dolores de cabeza terribles”.

“Ambas enfermedades son progresivas y la retinitis tiene un tope de que quedaría viendo sombras, perder la vista completamente si no me opero”, detalló.

El costo de la operación, calculó, asciende a los 20 mil pesos, entre la compra del lente que recibirá su ojo derecho y la cirugía a cargo del médico Juan Espinoza.

Los problemas de salud pusieron en riesgo la carrera deportiva de Ramiro, quien jugó basquetbol por 30 años, así como desarrollar con éxito etapas en el Softbol y el Karate.

“Pensé que no volvería a hacer ninguna disciplina, pero encontré la agrupación de deportistas débiles visuales y ya voy para 10 años representando a Baja California por toda la república corriendo, siempre con retos como maratones y carreras a campo traviesa”.

 

Murphy

La vida del habitual corredor de fechas atléticas en Ensenada se transformó hace diez años cuando un programa de DIF Municipal y el Club de Leones le entregaron a Murphy, el longevo perro guía que está a punto de la jubilación.

“Murphy ha competido en 13 carreras conmigo, pero está a un año de jubilarse; ya ma he acompañado desde diciembre de 2003 y ya no nos hemos separado”, comentó.

El perro guía “tiene un valor de 45 mil dólares y como ya cumplió sus diez años de servicio pretendo donárselo a mis dos nietos”.

“Esperaré para recibir otro perro guía mediante una solicitud al Club de Leones, porque me ha servido mucho, ya que en México todavía falta cultura para respetarnos a los débiles visuales”, comentó.

 

Madre orgullosa

En todo momento, Ramiro Celaya tuvo junto a él a María del Carmen Ortega, su madre y “fan número uno”.

“Siempre lo sigo, lo apoyo, y estoy muy orgullosa de él por ser tan luchón; me emociona y le agradezco a la gente que hizo este evento para apoyar a Ramiro, para que salga bien de su operación y vea un poquito más”, indicó.

Emocionada calificó al mayor de siete hijos varones como “una gran persona y siempre interesado por verme y saber cómo estoy a diario”.

Ramiro Celaya nació en Sonora y llegó a Ensenada en 1970, es padre de una hija, abuelo de dos nietos y esposo de la también atleta débil visual Martha.