FUTBOL

“Tota” Domínguez atiende el llamado del corazón y dice adiós a las canchas

Juan Carlos Domínguez se despidió del futbol competitivo/Alejandro Zepeda




Ensenada, Baja California.- Fue súbito. La advertencia, una alerta del corazón, llegó a modo de desmayo.

Juan Carlos Domínguez, “El Tota”, salía de sus clases como maestro de la escuela de América en Ensenada y se dirigía a cumplir con su compromiso como jugador de la Liga de Futbol de Veteranos cuando llegó el primer síntoma.

“Si hubiera sido en el juego, no estuviera contándolo”, contó este sábado, durante su partido de despedida sobre la grama sintética del campo Nueva Ensenada.

Más tarde, el 11 de enero de 2019 por la madrugada, el futbolista de 43 años volvió a caer en casa.

Primero hubo de ser asistido en una clínica privada donde fue estabilizado para luego ser trasladado al Seguro Social, donde finalmente fue intervenido “porque no reaccionaba el corazón”.

“Me pusieron un marcapasos y decidí dejar el futbol competitivo para cuidarme y darle prioridad a mi familia”, apuntó. “Me dijeron que en mi época de alto rendimiento mi corazón creció y cuando bajó la intensidad algo falló, el marcapasos natural del corazón”.

La disciplina con que ha llevado su vida, “no tomo ni fumo”, dio como consecuencia una recuperación inmediata, motivo de sorpresa para los médicos. “Al mes ya estaba de regreso al trabajo reduciendo mi carga laboral”, explicó sobre su trabajo en la Universidad Autónoma de Baja California, el Colegio Inglés y la escuela de América.

Juan Carlos Domínguez junto a su familia

Orígenes

Durante sus años de juventud, Juan Carlos Domínguez recorría la ciudad en su bicicleta vendiendo nieves de garrafa.

“Era mi forma de entrenamiento. Terminaba en la carreta a las 7:40 la dejaba y a las ocho ya estaba jugando. Eso me abrió puertas me relacioné y con eso pagué mi carrera, la de mi esposa y  los estudios de mis hijos”, agregó.

Satisfecho

Pese a que el futbol le ha “dado todo”: sus dos carreras universitarias (Contador Público y Licenciado en Actividad Física y Deporte), así como representar a México en una Universiada Mundial y el haber conocido a su actual esposa y su actual empleo en la UABC, el “Tota” no echa de menos el futbol cancha.

“Sigo viviendo del futbol, qué más puedo pedir”, refirió en torno a sus 10 años en la UABC y los más de 13 formando futbolistas infantiles y juveniles.

Además de sus padres, su esposa y dos de sus tres hijos, él de 22 y ella de 6, lo acompañaron varios de sus compañeros en Saora y Camrec.

“Fueron los equipos rojo y verde en honor a mis grandes equipos: rojo de Saora, donde jugué 18 años, y Camrec, donde jugué 10 años entre primera y veteranos, y fue una invitación a jugadores de mi generación”, apuntó.

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