RÉPLICA

Por Fernando Ribeiro Cham
Carlos Torres
Quedan unas horas para que termine la actual legislatura del congreso del estado. Quedan pocas horas para que el diputado Carlos Torres Torres deje su espacio, pero pasaron más de 9 meses, 270 días y de su intención de “enmendar” el beisbol bajacaliforniano y acotar a Freddy Lugo, ya no se supo nada.
Un exhorto para revisar cuentas públicas, un posicionamiento público, el aplauso de los asistentes, pero hasta ahí.
El 11 de octubre del año pasado, el diputado Carlos Torres fue noticia estatal en todas las secciones deportivas de los medios de comunicación. “Como representante de los ciudadanos, no puedo tolerar que cientos de niños se queden sin participar en torneos por medidas de los federativos”, leyó el diputado en su punto de acuerdo, mientras seguramente los niños y jóvenes enfundados en uniformes de beisbolistas, aplaudían a quien en ese momento se convertía en un defensor del derecho constitucional a la práctica deportiva, una especie de ombudsman del beisbol.
La gente feliz, el beisbol, especialmente el infantil y el juvenil, tenía a un aliado de gran peso, un diputado que además, es importante decirlo, ya tenía experiencia y relación con el ámbito deportivo, pues había formado parte de la comisión de deporte en el congreso de la unión. Yo tenía mis reservas.
Al par de días nos comunicamos. No está de más decir que aunado a la afinidad política que teníamos (puesto que en la actualidad él ha “mudado” de ideología), me llamaba mucho la atención el que pudiera generarse una reforma de gran calado en materia deportiva, toda vez que del presidente de la comisión de deporte, el diputado Arregui, ni un puntito de acuerdo, ni un exhorto, vaya, ni una sesión de comisión desahogaba y que el único trabajo legislativo generado desde el legislativo federal, había venido de la labor del diputado suplente Carpio.
“Carlos, hay dos caminos que pueden seguirse”, le dije. “Uno es el desconocimiento del presidente por parte del sistema estatal de cultura física y deporte y el reconocimiento posterior de alguien más. Algo similar a lo que hizo Castillo desde la CONADE con algunas federaciones, so pena de que la federación mexicana, como en aquel caso lo hiciese la internacional, se negara al nuevo reconocimiento”. “La otra manera”, continué, “es hacer una modificación al código civil del estado, que impacte en efecto cascada a la ley estatal de deporte y así no solo combates la permanencia perpetua en el beisbol, sino en todas las demás disciplinas deportivas”, concluí. Le pareció bien la idea. Hablamos incluso del trabajo que haría la diputada Lizbeth Mata en el plano nacional. Baja California se convertiría en un referente para democratizar el acceso al poder en el derecho a asociarse con fines de promoción deportiva. Incluso hablamos de la necesidad de defender de manera inmediata a quienes se encontraban bajo sanción del poder plenipotenciario del todavía presidente del beisbol federado. “Ricardo de Buen”, comenté. “Deja me contacto con él y si te parece buscamos la manera de que venga a Baja California”. Nos agradecimos mutuamente.
Creí que había una intención genuina, un ir hasta donde sea necesario, un cumplir con lo expuesto en el pleno del congreso, ser recíproco con el aplauso y la confianza de los niños que en aquella sesión sostenían pancartas con leyendas como “queremos jugar” o “ya basta de atropellos”. Incluso el diputado Torres visitó a Ana Gabriela Guevara y expuso la necesidad reestructurar el beisbol. De nueva cuenta las notas, el reflector, pero de reformar el marco que le permite a Lugo continuar en la dirigencia, nada.
Bastaba que hubiera hecho una iniciativa de reforma al código civil. Bastaba que hubiera hecho una iniciativa de reforma a la ley estatal en materia deportiva. Bastaba que hubiera logrado un consenso, como seguro lo logró en otros temas. Era muy poco el esfuerzo para tan grande beneficio.
Quedan horas para que termine la actual legislatura. Quedan horas para que termine la diputación de Carlos Torres. Ya puede quitarse esa gorra que portaba como estandarte de lucha. “Por un cambio en el beisbol de B.C.” se leía. No lo cambió.
*El autor es Licenciado en Actividad Física y Deporte por la UABC. Fue responsable de deporte asociado en el Instituto del Deporte de Baja California. En la actualidad encabeza la coordinación de educación física en el Sistema Educativo Estatal. También preside el consejo directivo del Salón de la Fama del Deporte de Ensenada.



