Aprueban reforma para reconocer a los animales como seres sintientes en Baja California


Mexicali, Baja California.- El Congreso del Estado aprobó una reforma a la Ley de Protección a los Animales Domésticos de Baja California, con la que se reconoce a los animales como seres sintientes y sujetos de especial protección.
El dictamen número 97 de la Comisión de Gobernación, Legislación y Puntos Constitucionales fue aprobado por el Pleno, a partir de una propuesta presentada por el diputado Diego Alejandro Lara Arregui.
La reforma busca armonizar la legislación estatal con el artículo 7 de la Constitución de Baja California, donde ya se reconoce que los animales son capaces de experimentar emociones y, por lo tanto, requieren medidas de protección más claras.
Con los cambios aprobados a los artículos 2 y 29 de la Ley de Protección a los Animales, el Estado y los ayuntamientos quedan obligados a garantizar el bienestar integral de las mascotas, mediante un trato digno y respetuoso.
Uno de los puntos relevantes de la reforma es la prohibición de utilizar animales como premios, regalos o incentivos en rifas, sorteos, campañas promocionales o actividades comerciales. También se establece que no podrán ser destinados como juguetes infantiles, al considerar que estas prácticas pueden fomentar el maltrato, el abandono y la tenencia irresponsable.
Durante el análisis de la propuesta, la Comisión dictaminadora determinó que la reforma cuenta con respaldo constitucional y fortalece las medidas de protección animal en Baja California, en concordancia con disposiciones federales que prohíben el maltrato animal.
De acuerdo con la Organización Mundial de Sanidad Animal, el bienestar animal está relacionado con el estado físico y mental de los animales, así como con las condiciones en las que viven y mueren. Además, organismos internacionales han reconocido su condición de seres sintientes y la necesidad de que reciban un trato respetuoso.
Con esta reforma, Baja California avanza en el reconocimiento legal de los animales no solo como mascotas o propiedad, sino como seres con capacidad de sentir, cuyo cuidado debe formar parte de una cultura de respeto y responsabilidad.




